Hoy no quiero escribir nada, sólo tenéis que oír lo que allí se dijo.
Fue un día maravilloso, de esos que de viejos nos gustaría poder repetir una y otra vez para explicarle a los nietos en qué consiste la amistad y estar con buena gente.
Por qué no hablar por una vez de donde vivo, de donde vivimos nosotros. Este domingo es el día de Andalucía.


A mi abuelo le sobra dignidad, regala entereza, tiene esa majestad en el saber vivir que lo hace respetable y noble. “¡Cuántas cosas ha visto uno!” me dice, después de hablarme del 20 de Marzo de 1938, que fue cuando lo mandaron a la Guerra; “con 18 años recién cumplidos y sin haber dado un tiro en mi vida; hasta Martos nos mandaron en tren, más pa’llá no se podía”. Yo le pregunto sin parar y él no se cansa de contarme: en qué casa nació, el equipo de fútbol del pueblo cuando él era un chiquillo, los de su quinta, “que apenas queda alguno”, los que cayeron después de la Guerra sin haber hecho nada. El estraperlo, la obligación de esconder la harina y el trigo para poder subsistir con los hornos de pan que habían en la casa…infinidad de penurias y necesidades pasadas y superadas como buenamente se pudo.


Desde allí podía verse toda Sevilla pero “en silencio”, en medio de la brisa del campo, teniendo toda la vorágine de la metrópolis delante de ti, pero lejos; a vista de pájaro. La perspectiva siempre permite ver mejor y ser más consciente de las cosas. Por eso, y durante un instante, me sentí dichoso de estar donde estaba, de ocupar ese trocito de espacio, de vivir en Dos Hermanas, de estar tan cerca de algo a lo que se quiere tanto…
Voy a transcribir un correo que un buen compañero de la radio me ha mandado. Se trata de la realidad política, empresarial e informativa que tenemos en este nuestro querido país, España. Ayer cenando por casualidad con un simpático y afáble argentino me llamó la atención unas palabras que dijo: "España es un país tranquilo. Nunca pasa nada y quizá por eso la gente nunca protesta, por mucho que se aprovechen de ella, no como en Francia o en Argentina". Estas pullas a nuestra olvidada conciencia social deberían hacernos reflexionar, por eso reescribo aquí lo siguiente tal y como a mi me ha llegado:
"A partir de ciertos niveles, la relación entre empresa y política es directa. Mucho más de lo que la mayoría de la gente sospecha. Una llamada de teléfono directa, de móvil a móvil, sin secretarias de por medio. Los concursos públicos, cuando hay decenas de millones de euros en juego, son una pantomima. Muchas grandes empresas se presentan no para ganarlo, porque saben que no tienen ninguna posibilidad, sino para ver si hay suerte y consiguen alguna subcontratación."
AL RESTO LE DA COMPLETAMENTE IGUAL... esto es lo verdaderamente sangrante. Sé que es díficil acceder a la información importante, pero es que ni siquiera la básica, la que nos llega cada día hace reaccionar a la gente. Nos hacen ser egoístas; pensar únicamente en nosotros: mi coche, mi piso, mi televisión, mis vacaciones..mi, mi, mi...y lo hacemos encantados. Ya que tenemos todas nuestras necesidades básicas cubiertas...¿a qué esperamos para hacer algo más?. ¿Por qué si a nadie le gusta este sistema no se hace algo para cambiarlo?. Son expertos en hacernos olvidar que todos juntos podemos, que el pueblo tiene el poder, que sin nosotros no son nada...su trabajo lo hacen genial, cada día, no decaen nunca...nosotros cejamos hace tiempo. Pusilánimes todos. Que asco. Que falta de imaginación, de vitalidad, de ilusión por la cosas que no se nos dan en la mano...ya basta de culpar a otros, que cada uno se mire el ombligo y piense qué hace realmente por mejorar la vida de los que le rodean; y por ende su propia vida y su conciencia.